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Game of Thrones (third season) is coming

El 31 de marzo la HBO estrena la ansiada tercera temporada de la popular serie Game of Thrones (Juego de Tronos). Tiempo atrás Don Pinpom ya comentó el libro, y todavía más atrás, un servidor en un breve post comparó a J. R. R. Tolkien con G. R. R. Martin. En esta ocasión no se trata de realizar un análisis sobre la adaptación del libro a la pequeña pantalla, que pese a discrepar en algunas cosas no se le puede negar el éxito que ha conseguido a nivel global. Prueba de ello la cantidad de parodias, ya sea en imágenes o en video.

Pues para abrir boca, mientras esperamos el estreno de la tercera temporada, aquí dejo unos videos que me han parecido interesantes que de una forma u otra parodian la popular serie de HBO.

En primer lugar y a modo de resumen un video musical del grupo Maroon 5 sobre la serie, puede considerarse un resumen de las dos primeras temporadas. Por ello advierto, contiene spoilers de primer y segunda temporada.

Como segundo video “school of thrones”, donde los personajes principales están en un instituto.

Y para acabar e ir abriendo boca dos videos primocionales de la tercera temporada. Al parecer esta temporada, como viene siendo habitual será de diez capítulos y narrará los hechos que acaecen en la primera mitad del tercer libro de la saga “canción de hielo y fuego”, titulado “tormenta de espadas”.

Y como guinda una comparación entre la personalidades de la política española y personajes de la serie. Lleva mucho tiempo circulando por la red, sin embargo me ha parecido conveniente recogerla en este pequeño repaso de las consecuencias que ha tenido la serie en la web.

Breaking Bad

Hace ya tiempo me propuse colgar un post de esta serie, una de las mejores de los últimos tiempos, propósito del que sólo me he retrasado por la falta de tiempo y el temor de no saber hacerle justicia. Si hubiera concluido con el final de la cuarta temporada, diría que esta serie es perfecta… ahora tendremos que esperar algo más y rezar porque la nueva temporada, que se estrena en unos días, siga rayando al mismo nivel.

Para el que no lo conozca, Walter White (interpretado por un sorprendentemente creíble y tragicómico Bryan Cranston) es un brillante químico. Por motivos personales hubo de dejar su trabajo en un prestigioso y puntero laboratorio que fundó y por azares del destino termina dando clases en un instituto de secundaria en Albuquerque, EE.UU., lo que le obliga a pluriemplearse en un lavadero de coches para pagar la hipoteca de su casa.  Walt es un tipo correcto, buen padre, marido y profesor, que siempre ha vivido evitando los conflictos innecesarios y subordinándose a las normas.

Pero todo cambia el día en que le da un chungo y tras acudir al médico descubre que tiene un cáncer en fase avanzada. Ese día sufre una crisis de histeria y se da cuenta de que después de una vida de paciencia, corrección y esfuerzo, después de tragar mierda y hacer el primo, la vida le recompensa con un cáncer de pulmón. Va a morir pronto, sin haber vivido de veras y dejando a su familia en la ruina.

Eso le hace replantearse las cosas y empieza a pensar en cómo un profesor de química de secundaria puede hacer el suficiente dinero en unos meses para poder mantener a su familia y poder vivir de veras lo poco que le queda de vida. Entonces se topa con Jesee, un ex alumno rebotado, tarado y medio yonki que se dedica a cocinar meta(anfetamina).

Empieza a meterse en una dinámica que se va complicando cada vez más conforme avanza la enrevesada y adictiva trama, se presentan los distintos personajes y conforme vemos como va evolucionando y adaptándose el personaje principal a lo que le rodea guiado entre un resentimiento iracundo al inexistente karma y un instinto de la lógica y la autoconservación en las numerosas intrigas que concluyen en el final apoteósico de la cuarta temporada.

Habréis oído muchos “hypes” de Breaking Bad, pero nada de lo que os adelanten sería un prólogo digno de lo que veréis. Quienes hayáis disfrutado ya el final de la cuarta, tenéis una cita el día 15 de julio con el estreno de la quinta. Quienes aun no la hayáis visto, solo empezad a verla y cortadle la lengua a cualquiera que ose espoilearos la trama.

A veces nos acostumbramos al mal cine y a las malas series y se nos olvida que producciones como ésta pueden llevarse a cabo.

Una crítica retrospectiva de Twin Peaks

Si en mi entrada anterior despotricaba contra Lynch, también llevaba tiempo queriendo dedicarle un post a las maravillas de la serie Twin Peaks, de la que es co-creador y director.

Además de serie de culto, es una serie revolucionaria, quizá la más influyente de la historia de la televisión, a la que incluso las series de hoy día rinden tributo con numerosos guiños y de cuya inspiración beben numerosos directores y guionistas. Puede volver a verse con la perspectiva de los años y nos sigue sorprendiendo lo bien cuidada que está y los matices que pudimos haber pasado por alto antes.

La serie tiene lugar en Twin Peaks, un bello y remoto enclave de  montaña rodeado de exuberante bosque, cataratas y un lago. Una belleza natural que contrasta con la podredumbre moral que tiene lugar allí. Salpicada de enigmáticos elementos sobrenaturales asociados a los espíritus del bosque de los que los nativos dejaron constancia.

La historia comienza con el hallazgo del cadáver de Laura Palmer brutalmente forzado.  El F.B.I. envía allí al agente especial D.B. Cooper, quien armado con su ingenio, sus peculiares métodos y su grabadora, se instala en su habitación de hotel, y empieza a conocer a los no menos peculiares personajes que pueblan los Picos y a investigar los hechos hasta esclarecer los mismos. ¿O no? Porque la primera temporada concluye con una revelación perdida y la segunda y última temporada es la habitual orgía de sinsentidos a que nos tiene habituados Lynch y que tras el abrumador éxito de la primera ya tenía poder para perpetrar, permitiéndose el lujo de terminar volviendo las tornas en la trama de forma que al final, el espectador es devuelto de una patada en el hígado a la célebre máxima de la ironía socrática.

La abrumadoramente sugerente estética, los elementos imposibles y desconcertantes, el modo en que se introduce la serie y avanza la investigación es Linch en estado puro y sin adulterar. Mención especial merecen los geniales y desconcertantes experimentos narrativos de que hace uso.

Por supuesto peca de introducir elementos en la trama que ni el mismo Lynch puede ni quiere cerrar, que le aportan el velo esotérico característico del atractivo lynchiano, pero cuando nos hemos dado cuenta ya estamos cautivados por el pueblo, la personalidad del agente Cooper, la banda sonora de Angelo Badalamenti, y por la esperanza de conocer el fin de la trama que a partir de la estrambótica segunda temporada empieza a elevarse exponencialmente hacia el absurdo. Después de la expectación levantada por el final, hubo un intento de exprimir más el fenómeno Twin Peaks en forma de largometraje. Así, la precuela “fire walks with me”  profundiza un poco en la historia y en los personajes sin hacer revelaciones significativas.

En resumen, un “must see” en toda regla para todos a quienes interese lo audiovisual, y en particular para los habituales de las series de televisión. A quien no le haya convencido aun, le diré que podrá ver (en su primer papel para televisión) a David Duchovny haciendo de travelo. Ahí queda eso.

No es para entenderla o analizarla, si no para rallarse uno mismo (ay, de quien ose verla ciego de THC! ). Pero sobre todo, para disfrutarla y entretenerse.

Termina la serie House.

Tras 8 temporadas y 177 episodios, dice adiós la que según el libro Guiness de los récords es la serie más popular de la televisión (y si lo dice una publicación con el nombre de una cerveza, yo me lo creo).

Para quien no está familiarizado con la serie, está basada en la idea de adaptar una columna de un diario con casos médicos extraordinariamente raros.  A su vez, el protagonista está inspirado en el personaje de ficción de Conan Doyle,  Sherlock Holmes ( ambos eran adictos a resolver misterios por medio de la lógica y al consumo de “sustancias”, Holmes a la cocaína y House a la Vicodina). Pronto se perfila el personaje de House, un personaje borde, egoísta, excéntrico, arrogante, manipulador, infantil y en ocasiones mezquino, pero genial.

Y es que inmerso en la estructura típica del capítulo, que comienza con alguien sufriendo un problema de salud, el proceso de diagnosis mientras tortura y manipula a sus compañeros y la revelación final (discutiendo estupideces con Wilson) hay algo más.

A lo largo del baile de personajes y de sucesos (que no quiero destripar) que tiene lugar en las 8 temporadas, se consigue mantener la frescura por medio de la variedad y originalidad de situaciones, pero sobre todo por la genialidad de los diálogos, especialmente de las réplicas de House, que no tienen desperdicio alguno.

Todos recordaremos los cínicos aforismos de House, como “todo el mundo miente” o “nunca es lupus”. Pero poca punta puede sacársele ya a House. Afortunadamente, como celebro siempre que así sucede, la serie se retira manteniendo una cierta dignidad, sin llegar a degenerar como ha sucedido con otras series como la inconmensurable Futurama, y como rezo cada día para que no suceda a Breaking Bad.